los caminos de la vida

miércoles, 27 de junio de 2007

Barrio Brasil

El Barrio Brasil es un barrio ubicado en el centro de Santiago de Chile dentro de la comuna homónima, hacia el lado poniente del centro de la ciudad. Antiguamente el barrio se llamaba Barrio Yungay, que abarcaba el espacio comprendido entre las calles Mapocho (Norte), Norte-Sur (Este), Matucana (Oeste) y Alameda (Sur); el barrio quedó divido en dos a mediados de siglo, distinguiendo desde entonces entre los barrios de Brasil, que acaba en la calle Cumming al Oeste, y que es donde empieza el barrio Yungay hasta Matucana.
El barrio Brasil fue un característico sector de la clase alta chilena desde mediados del siglo XIX. Por esta razón, la edificación representó los estilos entonces en boga, coexistiendo residencias y palacios neogóticos, con otros de estilo neoclásico o tradicional chileno. A partir de los años 40, el Barrio Brasil experimentó una progresiva decadencia, compartida por los otros sectores similares de la comuna de Santiago, al migrar la población de altos ingresos hacia los sectores orientales (Barrio Alto) de la urbe.
Debido al abandono y progresivo deterioro de la mayoría de las grandes casonas del barrio, añadido a la degradación urbana general del sector occidente de la comuna, el Barrio Brasil experimentó la pérdida de parte de su patrimonio arquitectónico. En los últimos años, sin embargo, el barrio ha resurgido, con la creación de espacios de cultura y arte, de recreación y esparcimiento, además de ser sitio de nuevas construcciones que pretenden atraer familias jóvenes de la emergente clase media al centro de la ciudad. Parte del patrimonio arquitectónico del barrio ha sido renovado y la calidad de vida general del sector ha mejorado.
Por sus características arquitectónicas varios conjuntos habitacionales cercanos han sido declarados Monumento Nacional, como por ejemplo, la Calle Dieciocho, el Barrio Concha y Toro, las Casonas Avenida República, las calle Virginia Opazo y los pasajes Lucrecia Valdés (ahí vivo yo), Adriana Cousiño y Hurtado Rodríguez..



La peluqueria francesa es un restaurante donde todo lo puedes comprar excepto los camareros, claro!!


Las botillerias son aquellos lugares donde venden esos líquidos que tras su ingestión descontrolada produce efectos maravillosos


Edificio neocolonial de principios de siglo XX


Pequeña punk pidiendo información


Antares Borja Pérez de Amézaga ... en el Taller El Sol, en Plaza Brasil


Ana y María, dos de las vecinas más guapas y simpáticas del barrio


Casa neocolonial posiblemente okupada, o por lo menos en potencia de serlo...soñamos con ello al principio


Algunos juegos para niños... y no tan niños... es una pasada lanzarse de cabeza por el tobogán...jejeje


Los Mapuche, pueblo argentino-chileno sureño. Fueron los únicos que resistieron a la dominación española allá por el siglo XVI


Antarín, canario y callejero deambulando por una de las calles del barrio


Esa es mi mansión, la llamamos Belafonte, es un barco, y nosotros somos los grumetes


De nuevo mi peazo mansión


Centro cultural Azulvioleta en la calle Libertad

miércoles, 20 de junio de 2007

Una noche en un igloo

¿Cómo construir un igloo? Es fácil, solamente necesitas nieve suficientemente compacta, manos de acero capaces de desafiar estados de congelación, y lo más importante... otra vez, un amigo alemán que se llama Bene y le exciten los desafios.
El domingo día 17 de Junio estaba tan inmensamente feliz que ni una tonelada de cuarzo en el jodido centro de Machupichu irradiaría tanta energía positiva y buena onda como yo lo hacía a eso de las 7 de la tarde, a 2200 metros de altitud en el Cajón del Maipo ese mismo día. Acababa de construir mi primer igloo.
Estabamos en una zona preciosa del sur de Santiago rodeados de cumbres de entre 2000 y 4000 metros de altura; la temperatura era ideal: alrededor de cero grados; la tarde soleada; nieve por un tubo y un objetivo entre ceja y ceja: montarnos una casita de nieve.
En primer lugar, debes delimitar el área del suelo que vas a necesitar para acomodar tu culo urbano y dormir, así como espacio para dejar las mochilas, para establecer la cocina y, por supuesto, el mueble bar. Alisar el terreno viene de lujo para despejar dudas sobre el borde donde irán los ladrillitos de nieve.
Después todo consiste en excavar la nieve de alrededor para conseguir tanta como puedas para hacer la base. Mientras uno excava,el otro va dando forma al igloo.
Cuando ya has constituido la base, es momento de conseguir pedazos grandes de nieve-hielo que se unen entre ellos con más nieve, la cual actúa de pegamento. Es importante dejar reposar estos trozacos gigantes de nieve porque la propia estructura interna del agua se modifica en un período de 10 minutos haciendo que lo que eran dos bloquecitos se conviertan en uno de dimensiones tipo iceberg.
El momento más delicado es el techo o bóveda. También construida con enormes trozos de nieve-hielo, pero que requieren de más paciencia. En nuestro caso, erigimos una cúpula renacentista que ni Brunelleschi lo hubiera hecho mejor: columnas jónicas y dóricas, bóveda de cañón, arquivoltas, motivos florales, grecas, divinidades, etc.
En cuanto a la puerta de acceso depende de la cantidad de nieve en el suelo. Si tienes la suerte de poder bucear en agua solidificada y tener nieves de 4 a 5 metros de altura, lo mejor es construir la puerta excavando hacia el interior, como un topo, y así no hay posibilidad de que entre el viento y el frío exterior y te conviertas en palito de merluza. En caso de tener nieve escasa, lo lúcido es construir la puerta en dirección opuesta al viento y del menor tamaño posible, justo para entrar y salir arrastrándote, y una vez en el interior cerrar el boquete con una pedazo de nieve en bloque.
Esa noche, a la intemperie había alrededor de 10 grados bajo cero. En nuestra casita de hielo teníamos 3 grados. Estabamos en camiseta, chandall y sin calzetines. Cocinamos una riquísima pasta, bebimos pisco para calentar motores y, al final de la noche, pude hasta estudiar para mi exámen de cultura precolombina.

El Cajón del Maipo está situado a 2200 metros


Los cajones son zonas llanas entre impresionantes montañas


El Cajon está situado al sureste de Santiago, forma parte de la cordillera de los Andes


Ben, The Arquitecto.


Los primeros centímetros del pequeño Igloo




The Arquitecto puliendo detalles


Tras dos horas de trabajo, llegó la noche, aún quedaban casi otras dos horitas


La creación culminada en todo su esplendor




Cada aventurero tiene su alimento sagrado, Popeye las espinacas, nosotros la palta o aguacate


Dentro de nuestro igloo podiamos incluso jugar...


hacernos fotos en diferentes poses...


cocinar pasta...


cocinar pasta, oler pasta y devorar pasta


El Igloo tenía mueble-bar incluido


Para despertarnos siempre suena la bella melodía de "What a wonderful world" del gran Louis Armstrong


Recogiendo las cosas la mañana siguiente, bastante fria por cierto


Una casita bastante hecho polvo camino a la civilización


Los perros lugareños son bastante feroces... van a los tobillos!!


Otra casita, pero ya en San Gabriel, otro pueblecito muy lindo


El lejano oeste también existe en Chile, al lado había una parada de autobús, jejeje qué cosas!!

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viernes, 15 de junio de 2007

Dos pumas en los Andes

Diario de a bordo del barco pirata Belafonte: diez y media de la noche de un martes veintinueve de mayo del dos mil siete. Estoy en la cocina terminando de cenar una deliciosa comida vegetariana preparada con mucha dedicación y sutileza por mi carisima Anita. De repente, oimos ruidos de una puerta bastante vieja y quebrada que se abre, pasos firmes y decididos, otra puerta más que se abre... y una voz fortísima, pero agradable como si de un barítono se tratase nos hace girar la cabeza... "qué pasa, chucha...buenas noches"... jejeje es nuestro pequeño Ben, un alemán fuertote que es una auténtica pasada!!!
Me dice: "Borja, tengo un plan para este finde, vamos a cruzar los Andes hasta Mendoza (Argentina)en bicicleta" waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!! genial, qué pelotas tiene este cabrón!!!!!!
jejejejeje y así pues el viernes nos fuimos en autobús, porque el día era lluvioso y nada propicio para una aventura extrema como nuestra empresa. Pero meteochile auguraba soleadas jornadas para el finde. Finalmente, llegamos hasta Upsallata, ya en Argentina, que es una pequeño pueblo justo casi noventa kilometros después del paso fronterizo Los Libertadores, alli pasamos la tarde y noche entre búsqueda de negocios donde conseguir cambio de moneda y algún sitio donde cenar y gastar los pesos por buenos y baratos tragos. Alrededor de la una y media de la mañana nos fuimos a acostar a nuestra lujosa y confortable marquisina de autobuses sin puerta, sin ventanas y con suciedad en el suelo... cúantos mendigos y aventureros extremos habrán hecho noche allí...jejejejeje... nos la recomendó el dueño de un bar!!!
La noche fue fría y nuestros culos dan testimonio de ello, además sin tener ni idea de ello, detrás de nuestro hotelillo había una sala de billares, lo que es lo mismo que bronca y pelea a la salida, y efectivamente se armó una gordisima... y nosotros alli escondidos!!
Al día siguiente partimos con mucha ilusión, energía y con un día espléndido. teníamos 80 km para recorrer y por supuesto, nos armamos a conciencia: dos aguacates como sandías, pan, fruta y alfajores, el jodido dulce más rico del mundo... un día haré una página especial en su honor.
Por el camino hicimos muchas paradas, hueveando, fotos, comer, asombrarnos, jugar con nuestros chuchillos mote y huesillo, etc. Pero hicimos 70 km aproximadamente, alucinante!!
Llegamos sobre las seis de la tarde a Puente del Inka, una villa para turistas esquiadores donde cenamos unas lentejas que estaban de arte, alli okupamos una casa que se encontraba semi abandonada y que tenía un pesebre la mar de calentito... jejejej allí hicimos noche, a 2700 metros de altura, entre fardos de paja y un gato con tres patas que solamente quería copular conmigo, maldito gato no me dejo dormir una mierda!!! Os digo que a la intemperie estaba cayendo la de cristo: veinte grados bajo cero !!!
Pasada la noche y llegado el domingo nos quedaba lo más duro. 13 kms hasta llegar a la frontera, chucha, fue un infierno, habia un desnivel de 600 metros, desde 2700 metros hasta 3200 metros. Tardamos como dos o tres horas en completar la jornada de subida, por el camino todos los camioneros nos animaban y apoyaban con sus bocinas y gritos, también tuvimos el gran placer de contemplar una mole de piedra, roca, hielo y nieve llamada Aconcagua (6959 metros), allí sobrevolaban cóndores... ninguna vida más. Sobre las doce y media un camionero brasileiro nos recogía para cruzar el tunel de tres kms y, ya en lado chileno, empezó la otra aventura: 35kms de bajada a toda hostia!!!! una carretera serpenteante, camiones-trailers gigantescos que adelantar, unas vistas impresionantes, bicis en condiciones, sin cascos y un par de ... tocaba reventar ruedas y frenos!!!
jejejejeje velocidad extrema, fotos, parada para ver la laguna del inka, pelea en la nieve (creo que el pequeño Ben me ha hundido un par de costillas jugeteando) y por fín descanso!!! este día hicimos casi sesenta kms.
lo mejor que cuando más reventados estabamos, el mismo bus que nos llevó, nos recogió en medio de la nada para devolvernos a Santiago.
Un finde sobrecogedor y espectacular. Os lo digo: poned un alemán loco en vuestras vidas.



A punto de ser deportado por escándalo

Che bella cosa!!!

la criaturita tras arrancar un aviso situado a 5 metros de altura

los famosos caracoles... por ahí descendimos

La laguna del Inka

Velocidades extremas en plena subida... jejejeje

Me tuve que convertir en Hulk para realizar la hazaña

nuestro nidito de amor a 2700 metros

Aconcagua: 6.959

una mañana espléndida en Uspallata

Mote, Huesillo y su mama

spanish common pajarillo

Qué dura la vida de militar en Argentina

Un despertar entrañable en Uspallata

Otro nidito de amor... una marquesina de autobús

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